domingo, 4 de julio de 2010

Los cachicamos de Convict

¿Qué tiene que ver el cachicamo o armadillo con el doctor Jacinto Convit? Pues bueno que con ellos logro encontrar la vacuna contra la lepra y la leishmaniasis. En 1937 cuando Convict tenia 24 en el leprocomio de Cabo Blanco, cerca del puerto de La Guaira comenzó a desarrollar un sistema de tratamiento contra la lepra dentro de un grupo de ocho estudiantes y médicos .La experiencia lo llevó posteriormente a determinar en sus estudios que el obtener en Microbacterium Leprae mediante la inoculación de los cachicamos, en acción con la vacuna contra la tuberculosis (BCG) se lograba dar solución al Mal de Hansen.

El doctor basándose en este proceso esta trabajando en crear una autovacuna contra ciertos tipos de Cáncer, donde actúan tres tipos de elementos: las celulas tumorales que el organismo no reconoce y que se van expandiendo, el BCG y Formalina (solución desinfectante a base de formaldehído soluble en agua, cuya acción es bactericida entre otros).

El leprocomio de Cabo Blanco desapareció luego de la desafectación que haría el gobierno de ese entonces para ampliar los espacios del naciente Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

Estos pacientes luego serian trasladados a lo que es hoy Hospital Martín Vegas ubicado en Catia La Mar y ahí Convict construiría su bioterio donde desarrolló las formulas para tratar a los pacientes leprosos y con leishmaniasis.
Según cuentan para el diario Ultimas Noticas del domingo 4 de julio del 2010 en el ariculo La salud dio tremendo salto con Convict en el litoral:
“En el bioterio tenían una cría de cachicamos en una madriguera, debajo de la tierra; pero en el galpón donde hacían las investigaciones había un compartimiento para 60 animales los cuales encerraban cuando hacían los experimentos”

“Después, cuando le quitaron el apoyo a Convict en los años 80, todo quedó abandonado. La zona (que era deshabitada) comenzó a poblarse y los recién llegados cazaron y se comieron a los cachicamos”

Vale la pena resaltar una anécdota de por el año de 1952 Alberto Granados compañero de viaje del Ernesto “Che” Guevara consiguió trabajo como bioquímico en el leprocomio donde estudió Convict. Ahí Ernesto llegó a entrenar a un equipo de fútbol formado por pacientes. El director de aquella institución, Martín Vegas convenció al joven Guevara para que regresara a graduarse en Buenos Aires, y volviera a Caracas, donde le aseguraba un puesto de médico en el hospital de El Algodonal en Caracas.

En el leprocomio, el futuro Che conoció al paciente Fernando Márquez, cuyo padre de igual nombre fuera el decano de los presos políticos bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935). La amistad entablada en tan breve plazo con el periodista y escritor que padecía el terrible mal propició, tras el triunfo de la Revolución Cubana, la invitación del Che a Márquez, quien fue a reponerse a La Habana y a su regreso fundó el Instituto Cubano Venezolano de Amistad. Mientras Granados decidió permanecer en Venezuela, Guevara aprovechó un pasaje de cortesía en un avión carguero que transportaba caballos argentinos de pura sangre para abandonar Caracas rumbo a Buenos Aires, con una escala en Miami

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